JULIETA VENEGAS - ENTREVISTA

by Super User
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Muchas de las canciones de Julieta Venegas son canciones de amor, aunque en su último álbum toca tangencialmente y con mucho dolor temas como la violencia mexicana. La conciencia ambiental también ha logrado hacerse a un lugar dentro de sus prioridades.

Julieta Venegas y otros artistas se han convertido en la cara visible de la Alianza Mexicana contra el fracking, una organización que busca difundir los peligros de la extracción de petróleo a través de la fractura hidráulica y frenar los proyectos de extracción que utilizan este controvertido método.

 A sus 45 años, Julieta Venegas camina y habla de forma acelerada, porque siempre tiene un compromiso que cumplir, siempre tiene una tarea pendiente; pero es sumamente dulce en la conversación. Tiene una sonrisa amplia que aparece con frecuencia, sobre todo cuando habla de su hija y de su vida actual.

¿Cuándo escribió su primera canción?
Fue como a los 15 o 16 años, pero creo que no me lo tomé en serio hasta mucho más adelante. De hecho, ese fue siempre mi sueño, más que ser artista yo quería ser compositora, escritora de canciones. Siempre que tenía un disco en las manos lo primero que miraba era quién había escrito tal canción o tal otra. Lo que más me gustaba era la idea de contar historias a través de las canciones.

Y entonces, ¿cuándo se lo tomó en serio, cuándo se sintió escritora de canciones?
No sé, fue varios años después. No me lo creí al principio porque siempre fui muy intuitiva para trabajar. O sea, nunca tomé un curso de cómo escribir canciones. [Risas]. Creo que componer simplemente es algo que haces como lo entiendas, ¿no? Al principio fui buscando mi estilo, mi forma de decir las cosas y tal vez por eso no me lo creía.

Y la cosa va muy bien. ¿Qué hizo cuando se enteró de las nominaciones para “Ese camino”?
¡Contarle a mi familia! Me enteré por WhatsApp y lo primero que hice fue contarle a toda mi familia por el chat. Me dio mucho gusto. Siempre es una sorpresa. Cada vez que sacas música nueva es como hacer borrón y cuenta nueva, y cuando recibes ese tipo de reconocimiento es tan emocionante como la primera vez.

¿Quién fue Margarita Valles de Estada y por qué le dedicó su primer disco?
Margarita fue mi profesora de piano cuando era niña. Creo que gracias a ella me metí en la música de una manera diferente. Siempre hubo en mi familia una relación muy fuerte con la música, una relación cotidiana; pero ella fue la persona que me acercó de otra manera y vio en mí algún talento y me empujó mucho a dedicarme al piano y después a la música. Ella murió cuando yo todavía era muy chica, pero cuando hice mi primer disco sentí que muchas cosas de mi vida se cerraban y para mí era importante referirme a ella.

¿Qué pasó con ese primer piano con el que aprendió a tocar? ¿Sigue en Tijuana esperando que vaya por él?
Sí. Allá está. Nosotros vivíamos en un departamento que estaba ubicado en un cuarto piso y llevar el piano hasta allá fue todo un tema, porque era un piano vertical viejo y más grande que los actuales. Y la subida al departamento fue con grúa, fue todo un show. Cuando me fui de Tijuana el piano se quedó ahí y siempre tuve la intención de traerlo al D. F., pero nunca lo hice. Ahí sigue, en ese departamento en el que vivíamos y que ahora mis papás rentan.

¿Está en un departamento alquilado?
Bueno, el departamento está ahora rentado a un primo, pero de todas maneras ahí sigue el piano muy acomodado. [Risas]. Algún día iré a rescatarlo.

¿Y dónde está su primer acordeón?
Mi primer acordeón… ¿Qué fue de él? No sé. No tengo ni idea. Creo que se rompió o algo le pasó. ¡Ah, no! ¡Me lo robaron en una sala de ensayo que teníamos! Ahí tuve que comprar otro y ahora que lo recuerdo me tocó pedir dinero a la disquera y todo. Fue un drama. Y ese sigue a la fecha en mi estudio.

¿Y cuántos más tiene?
Después de ese conseguimos otro, pero ahora lo cargamos como de repuesto por si algo pasa. Estoy utilizando uno que compramos usado. Pero pues sí… tengo muy pocos.

¿Conserva el acordeón que le regalaron Los Tigres del Norte?
¡Ay, eso fue superlindo! Me invitaron a tocar con ellos en unos Grammy. Tocamos unas canciones de ellos y una canción mía y en un ensayo me preguntaron: “¿Y usted ya sabe qué se va a poner?”, y les dije yo: “Sí, me voy a poner un vestido azul”. Y me dicen: “¿Y ya sabe qué acordeón va a usar?”, y les digo: “Pues voy a usar mi acordeón porque tengo solo uno”. Y me dicen ellos: “Pues nosotros tenemos muchos acordeones por si quiere usar uno que le combine con el vestido”. Entonces fui con uno de sus técnicos a escoger uno. Ellos viajan con muchos acordeones y tenían más o menos veinticinco. Me puse a revisar y entre todos me gustó uno que no tenía marca, pero tenía los colores de la bandera de México y escogí ese. Entonces el técnico me dijo: “No, yo te diría que si puedes escoger uno de estos acordeones, escoge un Gabanelli”. Finalmente escogí uno negro precioso con unas piedras decorativas y lo usé para la presentación. Cuando se acabó el show se pararon todos alrededor mío y me preguntan: “¿Qué tal, Julieta? ¿Le gustó el acordeón?”. Y les digo: “Sí, está buenísimo, suena increíble”, y me dicen: “¡Pues es un regalo de Los Tigres del Norte!”. Y casi me pongo a llorar de la emoción. Fue increíble. Los abracé, les agradecí. Y todavía lo tengo aquí en México. Lo utilizo para grabar. No lo saco de gira porque es muy grande y yo prefiero tocar con acordeones pequeñitos, de estudiante, que pesan menos.

Su club de fans en Perú le regaló una vez un cajón peruano. ¿Qué hizo con ese cajón? ¿Le regalan muchas cosas por ahí en el camino?
Sí, ese cajón lo tengo en mi sala de ensayo y lo incorporamos al show. En algún momento estábamos montando canciones nuevas y dijimos: “Usemos el cajón”. Cuando hice el Unplugged para MTV la gente empezó a regalarme instrumentos folclóricos de todos los países y me puse a estudiarlos y descubrí sonoridades nuevas. Tengo varios cuatros venezolanos, un acordeón de botones que me regalaron en Colombia, varias jaranas, un pandero chileno, también me metí en el cavaquinho y la viola caipira que son instrumentos de cuerda brasileños.

Su primera salida a tocar por fuera de México fue a Rock al Parque, en 1999, y una de sus primeras giras fue con Aterciopelados. ¿Cómo le fue?
Pues para mí fue increíble. Me acuerdo que me sorprendió encontrar tantos grupos y tantos músicos que no nos conocíamos, pero que oíamos y hacíamos música similar. En ese momento no teníamos internet, pero todos teníamos un disco, todos tocábamos, todos teníamos referencias en común y eso era increíble. Y esa gira que hicimos con Aterciopelados, Los Fabulosos Cadillacs y La Maldita Vecindad fue increíble, sobre todo porque Andrea Echeverri siempre ha sido un referente para mí. Su personalidad, su forma de componer, su parte estética, la música de Aterciopelados que mezcla cosas de rock con elementos muy propios, todo eso me gusta muchísimo. Y estar de repente de gira con ellos para mí fue maravilloso.